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Pioderma en perros y gatos: una afección a menudo secundaria a enfermedades subyacentes
La pioderma es una infección bacteriana de la piel que afecta con frecuencia a perros y gatos.
La bacteria Staphylococcus intermedius es uno de los patógenos más comunes asociados al pioderma en perros.
Esta bacteria está normalmente presente en la piel de los animales y puede volverse patógena en determinadas condiciones.
Por qué los perros y los gatos tienen pioderma
Esta afección inflamatoria suele ser secundaria a enfermedades subyacentes, como alergias alimentarias , alergias ambientales, parasitosis o trastornos hormonales.
Ciertas circunstancias pueden contribuir a su proliferación:
Alteración de la barrera cutánea: permite que las bacterias penetren en las capas más profundas.
Inmunosupresión: los perros o gatos con un sistema inmunitario debilitado debido a enfermedades crónicas, estrés o tratamientos farmacológicos son más susceptibles a las infecciones.
Condiciones ambientales: los ambientes húmedos o sucios pueden favorecer la proliferación de bacterias oportunistas, incluidos los estafilococos.
Factores desencadenantes del pioderma en perros y gatos
Alergias: entre las causas más frecuentes están las reacciones alérgicas a alimentos, al polen o a parásitos como pulgas y garrapatas.
Parásitos: las infestaciones por pulgas o ácaros pueden dañar la barrera cutánea, contribuyendo al desarrollo de infecciones bacterianas.
Trastornos hormonales: los desequilibrios hormonales, como el hipotiroidismo o la diabetes mellitus, pueden predisponer a los perros a desarrollar infecciones cutáneas.
Traumatismos: las heridas o abrasiones pueden convertirse en portales de entrada de bacterias, favoreciendo el desarrollo de pioderma.
Cómo reconocer el pioderma
Las zonas de la piel más afectadas por el pioderma son las piernas (espacios interdigitales), los codos, la barbilla y el vientre, pero pueden verse afectadas todas las zonas de la piel, dependiendo de la gravedad de la infección.
Los signos clínicos del pioderma pueden variar mucho según la gravedad de la infección.
Los síntomas más frecuentes son:
- Eritema: enrojecimiento de la piel, a menudo acompañado de calor y dolor
- Costras: formaciones secas y engrosadas en la superficie de la piel, que pueden formarse como consecuencia de arañazos o infecciones.
- Pruritoel perro o gato puede rascarse y lamerse incesantemente, provocando más lesiones cutáneas e infecciones secundarias
- Caída del pelolocalizada en las zonas afectadas, a menudo visible alrededor de costras y pústulas
- Pústulas: pequeñas ampollas llenas de pus que pueden romperse y causar más irritación
Pústulas en perros: qué hacer
La presencia de pústulas requiere una atención especial.
Intentar apretar o extirpar las pústulas podría agravar la infección y causar más complicaciones, así que, por todos los medios, evítalo.
Sólo un veterinario puede examinar las lesiones y recomendar el tratamiento adecuado.
Prurito e infección cutánea perro y gato
El picor es uno de los síntomas más comunes asociados al pioderma en perros y puede variar de leve a intenso.
Esto puede deberse a la inflamación de la piel y a la presencia de bacterias.
Si no se trata, el prurito puede provocar lesiones cutáneas secundarias, como rascado e infecciones más graves.
Diagnóstico clínico del pioderma
El diagnóstico clínico del pioderma en perros es crucial para un tratamiento eficaz y empieza con una exploración física minuciosa por parte del veterinario.
Entre las afecciones a tener en cuenta están las infecciones fúngicas, las parasitosis y las alergias, sobre todo las alimentarias.
El veterinario puede realizar más pruebas, como análisis de sangre o biopsias cutáneas, para obtener un diagnóstico preciso
También es importante facilitar al veterinario información detallada sobre el historial médico del perro o gato, incluidos los síntomas recientes y los cambios de comportamiento.
Cómo tratar el pioderma en perros y gatos
El tratamiento del pioderma canino requiere un enfoque multidisciplinar.
El veterinario puede prescribir antibióticos tópicos o sistémicos según la gravedad de la infección.
Los champús antibacterianos pueden ayudar a limpiar la piel y reducir la inflamación.
Utilizarlos regularmente aumenta la eficacia del tratamiento.
Las recaídas del pioderma son frecuentes, sobre todo si no se abordan las causas subyacentes.
Es importante vigilar al perro para detectar signos de reagudización y seguir las instrucciones del veterinario para prevenir nuevas infecciones, incluido el tratamiento de las alergias y la limpieza periódica de la piel.
El pioderma del perro y del gato no es contagioso para el ser humano
Es importante aclarar que el pioderma canino no es contagioso para los humanos.
Sin embargo, siempre es aconsejable mantener una buena higiene y lavarse las manos después de manipular un animal con una infección cutánea, ya que algunos patógenos pueden transmitirse potencialmente a personas con un sistema inmunitario comprometido.
Si observas signos de pioderma en tu perro o gato, ponte en contacto con los médicos veterinarios de nuestra plantilla para una evaluación.
Además, le recordamos que la Clínica La Veterinaria está siempre abierta las 24 horas del día, incluidos festivos, y dispone de un servicio de urgencias de 20:00 a 8:00 horas.
