Ocicat, el gato con aspecto «salvaje» pero no demasiado
El Ocicat es un gato que fascina por su aspecto exótico y salvaje, pero contrariamente a lo que podría creerse, no es en absoluto un gato salvaje.
Esta raza es el resultado de una cuidadosa selección genética para crear un gato que se parezca a un Oceloteun felino salvaje de Sudamérica.
Los orígenes de la raza
En los años sesenta, una pareja de criadores estadounidenses, Virginia Daly y su marido, empezaron a experimentar con cruces entre el siamés y el abisinio.
El resultado fue un gato de pelaje moteado, que parecía recordar el aspecto de un felino salvaje.
El primer Ocicat, llamado Tonga, nació en 1964 e inmediatamente despertó el interés de los amantes de los gatos.
En años posteriores, para conseguir mejor las características deseadas, también se incluyeron gatos de otras razas, como el birmano.
En 1987, la raza fue reconocida oficialmente por la Asociación de Aficionados a los Gatos (CFA), y desde entonces ha ganado cada vez más popularidad debido a la singularidad de su pelaje.
El pelaje del Ocicat es uno de sus rasgos distintivos
El rasgo distintivo del pelaje del Ocicat son las manchas que forman un dibujo moteado muy parecido al de los felinos salvajes.
Las manchas suelen estar dispuestas en líneas verticales a lo largo del dorso y en el cuerpo; varían en forma y tamaño, lo que da a cada ejemplar un aspecto único.
Están presentes en los hombros, el abdomen y continúan hasta las patas; la cola, en cambio, tiene anillos.
Suave y sedoso al tacto, el pelaje puede presentar una gran variedad de colores, como chocolate, canela, azul, gris, dorado y crema.
Las orejas del Ocicat son grandes y ligeramente redondeadas, mientras que los ojos son ovalados y pueden ser de color verde intenso o dorado.
El Ocicat tiene una personalidad afectuosa y sociable
A pesar de su aspecto exótico, el Ocicat tiene un temperamento afectuoso y sociable, inclinado también a socializar con otros animales.
Suele mostrar gran interés por los desconocidos, tarda poco en hacer amigos y exige atención y caricias.
Extremadamente sensible, es un gato que tiende a vincularse a sus compañeros humanos hasta el punto de sufrir ansiedad por separación si se le deja solo demasiado tiempo.
Ágil, curioso y activo, al gato Ocicat le encanta explorar, trepar y saltar, por lo que es necesario equipar su espacio con juegos y recorridos que lo mantengan ocupado y lo estimulen mentalmente.
Patologías recurrentes
Como muchas otras razas, el Ocicat es susceptible de padecer ciertos trastornos genéticos.
Entre las enfermedades más comunes está la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad que afecta al corazón.
Los gatos que padecen esta enfermedad pueden no mostrar síntomas evidentes, por lo que es esencial que se sometan a revisiones periódicas.
Otros problemas de salud pueden incluir enfermedades dentales, debido a su predisposición a desarrollar caries y gingivitis.
Por tanto, es esencial cuidar la higiene bucal del Ocicat mediante un cepillado regular.
Para hacer revisar a tu gato Ocicat, para vacunaciones y revisiones periódicas, ponte en contacto con los médicos veterinarios de nuestra plantilla, que están siempre a tu disposición.
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