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Estomatitis en perros y gatos: síntomas, causas y tratamientos
La estomatitis en perros y gatos es una de las enfermedades bucales más dolorosas e incapacitantes que pueden afectar a nuestras mascotas.
Esta afección no es una simple gingivitis pasajera, sino una grave inflamación crónica que convierte gestos cotidianos y fundamentales, como comer o asearse, en un auténtico suplicio.
Es fundamental saber cómo detectar los primeros síntomas de la estomatitis en perros y gatos para evitarles un sufrimiento innecesario e intervenir antes de que la situación se vuelva irreversible.
¿Qué es la estomatitis y por qué duele tanto?
El término «estomatitis» se refiere a una inflamación generalizada de la mucosa que recubre toda la cavidad bucal.
A diferencia de la gingivitis, que se limita al tejido que rodea el diente, la estomatitis puede extenderse a la lengua (glositis), los labios, el paladar e incluso a la parte posterior de la garganta, una zona conocida como fauces (faucitis).
Cuando aparece esta enfermedad, los tejidos de la boca del perro o del gato se ven muy rojos, hinchados, con úlceras y tienden a sangrar sin motivo.
Tanto para los perros y los gatos como para los humanos, tener la boca llena de aftas todo el tiempo es muy doloroso.
Cómo reconocer los síntomas: señales que no debes pasar por alto
Los perros y los gatos tienen un umbral del dolor muy alto y suelen ocultar su malestar.
Sin embargo, la estomatitis provoca un dolor tan intenso que resulta imposible ocultarlo, y ese malestar se manifiesta a través de cambios en su comportamiento:
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- Falta de apetito y miedo a la comida: el animal tiene hambre, se acerca al cuenco con ganas, pero tras el primer bocado se echa atrás asustado, gime o sale corriendo.
- Dificultad para masticar (disfagia): la comida se le cae continuamente de la boca o el animal intenta tragársela entera sin masticarla.
- Salivación excesiva o hipersalivación: te sale una saliva espesa, pegajosa y continua por los lados de la boca. En los casos más graves, esta saliva puede tener trazas de sangre.
- Mal aliento intenso: el olor que sale de la boca se vuelve penetrante y a podrido debido a la necrosis de los tejidos y a la proliferación bacteriana.
- Falta de acicalamiento (sobre todo en los gatos): los gatos con estomatitis dejan de lamerse porque el contacto de la lengua áspera con las mucosas inflamadas les resulta insoportable. El resultado es un pelaje apagado, enredado y sucio.
- Pérdida de peso y deshidratación: dejar de comer y beber durante mucho tiempo provoca una rápida pérdida de peso y un estado de agotamiento general.
- Cambios de comportamiento: el animal se vuelve irritable, se aísla, rechaza que le acaricien el hocico y puede mostrarse agresivo si intentas examinarle la boca.
Las causas de la estomatitis en perros y gatos
La estomatitis casi nunca se debe a una sola causa; se considera una enfermedad multifactorial e inmunomediada.
Esto significa que el sistema inmunitario del animal reacciona de una forma totalmente anómala y desproporcionada contra la placa bacteriana que hay en los dientes, destruyendo sus propios tejidos al intentar combatirla.
Sin embargo, hay diferencias importantes entre las dos especies.
La estomatitis crónica felina: FCGS
En los gatos, esta enfermedad se llama gingivostomatitis crónica felina y es especialmente agresiva.
Además de la predisposición inmunológica, la aparición de la enfermedad está muy relacionada con la presencia de virus latentes que debilitan o alteran el sistema inmunológico:
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- Calicivirus felino (FCV): se aísla en la gran mayoría de los gatos con estomatitis
- FIV (inmunodeficiencia felina) y FeLV (leucemia felina): estos retrovirus debilitan las defensas del organismo, lo que hace que las infecciones bucales sean crónicas y difíciles de erradicar
- Predisposición racial: razas como el siamés, el persa, el Maine Coon y el Sphynx presentan una mayor incidencia
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La estomatitis ulcerosa crónica canina: CUPS
En los perros, esta enfermedad se conoce a menudo como CUPS (estomatitis ulcerosa periodontal crónica).
Se da sobre todo como reacción de hipersensibilidad al sarro y a la placa dental.
Las lesiones ulcerosas suelen formarse en las zonas de la mucosa que están en contacto directo con los dientes afectados por el sarro.
Las razas de tamaño pequeño, como el maltés, el Cavalier King Charles Spaniel, el cocker y el galgo, son las más afectadas.
El diagnóstico de la estomatitis en perros y gatos
El veterinario empezará por hacerte un examen visual de la boca.
El proceso de diagnóstico correcto incluye:
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- Análisis de sangre completos: para evaluar el funcionamiento de los órganos internos y hacer pruebas al gato para detectar el FIV y el FeLV.
- Radiografías: para evaluar el estado de las raíces de los dientes y del hueso alveolar que las rodea, que a menudo ya están dañados y reabsorbidos.
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El tratamiento: desde la terapia médica hasta la cirugía de extracción
El tratamiento de la estomatitis tiene dos objetivos: eliminar el dolor y reducir la carga bacteriana y antigénica dentro de la boca.
Las estrategias varían según lo grave que sea la situación.
En las primeras fases o como tratamiento temporal, el veterinario te recetará:
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- Antiinflamatorios y analgésicos: para garantizar un alivio inmediato y que el animal pueda volver a comer.
- Antibióticos específicos: para controlar las infecciones bacterianas secundarias.
- Higiene bucal local: aplicación de gel o spray para calmar la inflamación de los tejidos.
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Cuando el tratamiento médico ya no basta y la estomatitis (sobre todo en los gatos) se vuelve crónica, la única solución real a largo plazo es la extracción parcial o total de los dientes.
Aunque esta opción pueda dar mucho miedo, la cirugía de extracción supone un cambio radical.
Al extraer los dientes, se elimina la superficie física en la que se acumula la placa bacteriana.
Sin el estímulo del sarro, la inflamación desaparece.
Tanto los perros como los gatos sin dientes pueden comer comida húmeda e incluso croquetas pequeñas sin ningún problema, una vez que las encías se han curado del todo y el dolor ha desaparecido.
Prevención
No siempre es posible prevenir la estomatitis inmunomediada pura, pero sí se pueden reducir drásticamente los factores de riesgo.
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- Higiene bucal: acostumbra a tu perro y a tu gato desde que son cachorros a usar el cepillo de dientes y dentífricos específicos para animales (nunca uses los de personas, ya que son tóxicos).
- Revisiones periódicas y eliminación de sarro: acude a revisiones periódicas y programa una limpieza dental profesional con ultrasonidos en el veterinario en cuanto aparezca el sarro.
- Una alimentación adecuada: darles alimentos pensados para la salud dental o objetos seguros para masticar que ayuden a eliminar la placa de forma mecánica.
- Prevención mediante vacunas: mantén al día las vacunas, sobre todo la del calicivirus felino, para reducir el impacto de los agentes virales desencadenantes.
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No esperes a que tu perro o gato deje de comer por completo: actúa a tiempo para que pueda volver a vivir sin dolor.
Si sospechas que tu mascota puede tener problemas bucales, habla de ello cuanto antes con tu veterinario.
Para que revisen a su perro o gato, póngase en contacto con los médicos veterinarios de nuestra plantilla, siempre a su disposición.
Además, le recordamos que la Clínica La Veterinaria está siempre abierta las 24 horas del día, incluidos festivos, y dispone de un servicio de urgencias de 20:00 a 8:00 horas.