Insuficiencia renal en perros y gatos: la identificación y el tratamiento precoces son fundamentales
La insuficiencia renal es una enfermedad frecuente en perros y gatos y puede presentarse de forma aguda o crónica.
Se caracteriza por la incapacidad de los riñones para realizar sus funciones fisiológicas, como filtrar las sustancias tóxicas de la sangre y regular el equilibrio hídrico y electrolítico del organismo.
Causas de la insuficiencia renal en perros y gatos
La insuficiencia renal aguda (IRA) suele producirse tras acontecimientos como la intoxicación por sustancias tóxicas (por ejemplo, anticongelantes, ciertos fármacos y alimentos tóxicos como uvas y chocolate), infecciones, traumatismos o deshidratación grave.
En estos casos, la identificación y el tratamiento rápidos de la causa subyacente son cruciales para mejorar el pronóstico del animal.
Por otra parte, la insuficiencia renal crónica (IRC) es una enfermedad progresiva que afecta principalmente a los animales de edad avanzada.
Las causas incluyen enfermedades congénitas, enfermedades inflamatorias y enfermedades sistémicas como la diabetes mellitus y la hipertensión.
En los perros y gatos mayores, la edad avanzada es un factor de riesgo importante, ya que el tejido renal tiende a degenerarse con el tiempo.
Cómo se manifiesta la insuficiencia renal en perros y gatos
Los síntomas de la insuficiencia renal pueden variar en función de la gravedad de la enfermedad y de lo rápido que avance.
En caso de insuficiencia renal aguda, los signos clínicos pueden aparecer rápidamente e incluir:
- Aumento de la sed y la micción (poliuria y polidipsia): el animal puede beber más agua de lo habitual y orinar con frecuencia.
- Pérdida de apetito: el perro puede mostrar desinterés por la comida.
- Vómitos: pueden producirse debido a la acumulación de toxinas en la sangre.
- Letargo: el perro puede parecer menos activo y más cansado.
- Mal aliento (uremia): un olor desagradable puede ser signo de toxinas acumuladas.
- Diarrea: a veces puede acompañar a otros síntomas.
En fases avanzadas, los gatos y los perros pueden mostrar signos neurológicos indicativos de una alteración grave del estado metabólico.
En la insuficiencia renal crónica, los síntomas se desarrollan más lentamente y pueden incluir:
- Pérdida de peso
- Disminución de la actividad física
- Poliuria y polidipsia
- Cabello opaco
Diagnóstico de la insuficiencia renal
Para diagnosticar la insuficiencia renal, el veterinario suele empezar con un análisis de sangre para evaluar los niveles de creatinina y azotemia.
Los análisis de sangre de un gato o un perro con problemas renales son esenciales para controlar la función renal y pueden revelar signos de insuficiencia renal antes de que aparezcan síntomas evidentes.
El análisis de orina es igualmente importante, ya que puede proporcionar información sobre la concentración urinaria y la presencia de proteínas, que son indicadores clave de la salud renal.
Riñones de perro y gato: qué terapia en caso de insuficiencia
El tratamiento de los problemas renales en perros y gatos varía mucho según la etiología y la gravedad de la afección.
En caso de insuficiencia renal aguda, debe atacarse la causa subyacente y puede incluir medidas como la administración de líquidos intravenosos, fármacos para controlar la tensión arterial y la acidez gástrica, y antídotos para tratar la intoxicación.
En caso de insuficiencia renal crónica, la función renal no puede restablecerse, pero pueden aplicarse medidas para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida del animal y evitar la insuficiencia renal.
Las opciones de tratamiento incluyen dietas especiales, fármacos y fluidoterapia para controlar la deshidratación.
Cómo hacer prevención
La prevención de la insuficiencia renal en perros y gatos es esencial y puede llevarse a cabo mediante una serie de medidas adecuadas.
En primer lugar, es esencial garantizar una hidratación adecuada, ya que la deshidratación puede agravar el daño renal.
Es importante ofrecer siempre agua fresca y limpia y animar al animal a beber.
Además, las revisiones veterinarias periódicas son cruciales, sobre todo para los animales mayores o con predisposición a las enfermedades renales.
Estos controles deben incluir análisis de sangre y orina para controlar la función renal y detectar precozmente cualquier anomalía.
Es esencial educar sobre los peligros de las sustancias tóxicas y químicas que se encuentran habitualmente en el hogar y que pueden dañar los riñones.
Evitar la exposición a fármacos no prescritos y tomar medidas para prevenir la intoxicación accidental puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar insuficiencia renal.
Por último, es esencial mantener una dieta equilibrada y adaptada a las necesidades específicas del animal.
Alimentar a los animales con alimentos de alta calidad diseñados para favorecer la salud renal puede ayudar a proteger la función de estos órganos vitales.
Un diagnóstico precoz y una intervención a tiempo pueden suponer una diferencia significativa en el pronóstico y el bienestar de perros y gatos.
Para que revisen a tu perro o gato y para revisiones periódicas, ponte en contacto con los médicos veterinarios de nuestra plantilla, que están siempre a tu disposición.
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